Soy feminista y lo soy desde que tengo uso de razón. El otro día una amiga me recordaba que en el instituto me cantaban una canción, un poco a modo de sorna, en la que ya se me describía como feminista.

El caso es que soy feminista por sentido común, antes de leer ningún libro ni ningún artículo sobre el tema. De hecho no me considero una feminista “ilustrada”. Me compré recientemente El Segundo Sexo de Simon de Beauvoir (una de las biblias del feminismo) y reconozco que me está costando horrores leerlo… Pero, como digo, para mi el feminismo es sentido común y un trabajo de toma de conciencia. Por eso lo incluyo en un blog sobre crecimiento personal, porque creo que significa dejar el piloto automático, tomar conciencia de como ser mujer condiciona tu posición en el mundo y tomar conciencia de todas las creencias que te ha impuesto el sistema patriarcal “simplemente” por ser mujer y a partir de ahí trabajar para liberarte de esas creencias que te limitan y oprimen.

Si no hubiera habido, a principios del siglo XX, un grupo de mujeres que desafió la creencia imperante en la sociedad de que una mujer no podía votar hoy no votaríamos las mujeres.

(Esto es lo que se decía de las mujeres sufragistas en la época)

Sufragistas

Si mujeres no hubieran roto la creencia de que una mujer no podía ser piloto / científica / escritora / o lo que le de la gana ser, hoy en día no habría mujeres en todos los tipos de profesiones.

Esto es lo que decían hombres estudiantes de medicina de Londres en 1891:
“Nosotros, los estudiantes abajo firmantes, consideramos que los resultados de la mezcla de sexos en la misma clase pueden ser bastante desagradables.
Es muy probable que los profesores se sienta cohibidos ante la presencia de mujeres, y no puedan referirse a ciertos hechos necesarios de forma explícita y clara.
La presencia de mujeres jóvenes como espectadores de la sala de operaciones es una ofensa a nuestros instintos y sentimientos naturales, y está destinada a destruir esos sentimientos de respeto y admiración que todo hombre en su sano juicio siente hacia el otro sexo. Esos sentimientos son un signo de la civilización y del refinamiento” Estudiantes de medicina del hospital de Middlesex (Londres) protestan en 1861 ante la posible presencia de una mujer estudiante, Elisabeth Garett Anderson

Que la mujer no pudiera votar o no pudiera estudiar era normal en la época, lo raro era pensar diferente. Había una gran creencia limitante que establecía que el sitio de la mujer era estar en la casa y criar a sus hijos y poco más. Y yo me pregunto ¿qué parece “normal” ahora pero en realidad no lo es? ¿Qué creencias limitantes hay en la actualidad con respecto a la mujer que están construidas por la sociedad? Ahí es donde creo que el feminismo te ayuda a abrir los ojos porque se re-plantea el orden establecido y mira a las convenciones de la sociedad con ojos nuevos. 

Creo que es fundamental conocer donde nos encontramos para decidir donde queremos estar.

En este vídeo te hablo un poco sobre feminismo y te propongo tres libros que ayudan a ver otras perspectiva del mundo en el que vivimos.