Llevo todo noviembre montando y dando talleres de autoconocimiento a un grupo de mujeres.

El taller, de 12 horas en total dado en varios días, tenía como principal función diferenciar entre el alma y el ego, entre el amor y el miedo.

Durante una parte del taller tratábamos de desmontar miedos y durante la otra parte tratábamos de construir el alma.

Considero que son dos conceptos importantes y a tener muy en cuenta. Los miedos y el ego nos ponen barreras, nos frustran y nos hacen infelices. Es importante ser consciente de las creencias que hemos ido formando y de tantas limitaciones autoimpuestas que nos alejan de nuestro ser esencial.

Por otro lado también tenemos que ser conscientes de que tenemos un alma, a la que hay que escuchar y alimentar. En este sentido en los talleres trabajamos sobre valores, pasiones, sueños… Nuestra alma nos habla pero con tanto ruido nos cuesta escucharla. Cuanto más la escuchemos y vivamos alineados a ella mejor nos encontraremos con nosotros mismos.

Han sido unos talleres preciosos y muy enriquecedores, donde creo que todas nos hemos quedado con ganas de mas. El autoconocimiento no tiene fin, es un camino de toda una vida, para mi el camino más interesante y enriquecedor que hay.