9/11/2015

Acabo de pasar un fin de semana con 17 maravillosas mujeres y la verdad es que me siento inspirada y emocionada. Mujeres valientes, poderosas y emprendedoras que además son empáticas y se muestran unidas y colaborativas.

Llevo ya tiempo pensando que estamos en un cambio de paradigma. El actual sistema en el que tiene mucho más peso el género masculino ha podido servir para algunas cosas pero está caduco. No podemos crecer hasta el infinito en un mundo con recursos limitados, no podemos seguir creando guerras, no podemos seguir haciendo por hacer sin un sentido último. El HACER sin el SER es peligroso.

Actualmente no hay un equilibro entre lo femenino y lo masculino y esto se extiende a todas las esferas. Este desequilibrio oprime a la mitad de la población mundial y menosprecia sus valores, su fuerza y su sabiduría. Sin un equilibrio entre estas dos fuerzas considero que pereceremos como humanidad. Que por otro lado no es tan horroroso. La Tierra seguirá sin nosotros sin problema y seguramente mucho más próspera.

Hace 200.000 años que apareció el Homo Sapiens. Viendo nuestra historia con perspectiva realmente nos encontramos en los albores de la civilización moderna y los avances se suceden a una velocidad vertiginosa. Así es que aunque, a nuestro parecer y en nuestra corta existencia en la Tierra, nos de la impresión de que no cambia nada, en realidad cambia mucho y cada avance cuenta.

Las mujeres, oprimidas durante muchos siglos, se encuentran ahora en una posición única. Obligadas a conocer bien de cerca el mundo masculino tienen que recorrer el camino de encontrarse a si mismas y descubrir la fuerza femenina que ha sido anulada durante tanto tiempo. Este es un viaje de varias vías. Hacia el interior, quitando capas de masculinidad y encontrando la femineidad de cada una y hacia el exterior, mostrando esa femineidad al mundo y creando comunidad de mujeres. Para ello tenemos que dejar rencillas pasadas entre nosotras, fruto del momento en el que las mujeres competían por tener a un hombre al lado siendo una cuestión de supervivencia, y llegar a la empatía, unión y solidaridad de las que somos dueñas.

Nos encontramos en un momento privilegiado, un momento en el que no dependemos de los hombres para sobrevivir, en el que somos autónomas, en el que empezamos a ser conscientes de nuestro poder. Un momento en el que entre todas podemos liderar un cambio necesario para un mayor bienestar de todos en este planeta. Un viaje hacia el SER de cada persona.

Quiero invitar a los hombres a este cambio. Un cambio hacia nuestra esencia, sin celdas para ninguno de los dos. Nosotras caminaremos con o sin vosotros, esto es imparable, pero si queréis sumaros os doy la bienvenida. En este viaje ganamos todas y todos.