He pasado un fin de semana estupendo con amigos de toda la vida. Es maravilloso poder tener cerca a gente con la que has vivido tanto, con la que hay tanta confianza…

El caso es que acabamos el domingo por la tarde bailando en un club. Me pasa bastante a menudo que mientras bailo me vienen oleadas de agradecimiento. Agradecimiento por tener lo que tengo y por ser quien soy. El domingo me sentí inmensamente agradecida por tener cerca a mis amigos y poder disfrutar de ese momento con ellos. De las risas, de las complicidades, de las confidencias, de crecer juntos en esta vida. Muchas veces, mientras bailo, el agradecimiento se extiende más allá. Agradezco la música, los artistas que la crean, el vivir donde vivo en un país desarrollado, el ser mujer en este siglo, con los derechos que ello conlleva (comparado con épocas anteriores), agradezco a la Tierra por su abundancia, agradezco el milagro de estar viva en este Universo.

Un sentimiento de agradecimiento que me inunda y me llena. ¡Una maravilla!

No se si el baile tiene este efecto en todo el mundo. Si que creo que es prácticamente imposible bailar y estar enfadado y que bailar te cambia el ánimo a un modo positivo. También creo que bailar alimenta nuestro alma y su voz se escucha más en nuestro consciente.

Os dejo artículos sobre bailar, el movimiento y los efectos en nosotros:

Bailar mejora la salud de nuestro cerebro por Richard Powers.

Charla de Tal Shafir en Ted sobre como nuestra postura afecta a nuestro estado de ánimo.

Bailar mejora la calidad de vida de niños hiperactivos.

¿Bailas?